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	<title>CES-ESCARPE &#187; Artículos</title>
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	<description>Centro Excursionista del Sur Escarpe</description>
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		<title>Pánico en la vertical</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 07:38:41 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Artículos]]></category>

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		<description><![CDATA[No, no es una película de terror, pero podría serlo. Nuestra actividad ha evolucionado mucho, los equipos han mejorado hasta límites insospechables, las técnicas cada día mejoran de una forma impresionante… y lo que aún nos queda por ver. Pero a pesar de esta continua evolución y mejora, que redunda de una manera cierta en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No, no es una película de terror, pero podría serlo.</p>
<p><a href="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/PANICO1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-114" title="PANICO1" src="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/PANICO1-300x213.jpg" alt="" width="300" height="213" /></a>Nuestra actividad ha evolucionado mucho, los equipos han mejorado hasta límites insospechables, las técnicas cada día mejoran de una forma impresionante… y lo que aún nos queda por ver.</p>
<p>Pero a pesar de esta continua evolución y mejora, que redunda de una manera cierta en nuestra seguridad, hay quien todavía no se ha enterado del “guión” que debe escribir en su día a día.</p>
<p>A pesar de que las Federaciones, tanto a nivel nacional como autonómico, y otros organismos afectos a la Espeleología, mantienen anualmente un buen número de cursos formativos, desde el nivel más básico hasta los específicos en diversas especialidades espeleológicas, algunos no creen, aún, que una de las bases para la buena práctica de la espeleología es llevar al límite más estricto los factores de seguridad.</p>
<p>Desde hace algunos años, muchas cavidades, están siendo instaladas o perfeccionadas sus antiguas instalaciones para descenso vertical, con los últimos equipos creados específicamente para una larga duración y una alta resistencia a la oxidación. Ya han quedado atrás, gracias a los equipos portátiles de percusión, aquellos spits que se oxidaban en el primer año de vida. La facilidad y comodidad, hoy en día, ara colocar un anclaje de última generación, parabolt ó químico, ha posibilitado una rápida y segura progresión en la vertical subterránea.</p>
<p>Hace ya algunos años, en la escalada deportiva se fueron corrigiendo las precarias instalaciones de algunas escuelas de escalada, modificando los anclajes naturales u otros medios por anclajes mediante parabolts o anclajes químicos, favoreciendo la segura práctica de esta modalidad deportiva.</p>
<p>Y todo a pesar de que, en algunos casos, los costes de estas instalaciones salen de los bolsillos de algunos escaladores comprometidos con su actividad, también las federaciones realizan el apoyo económico necesario, a su alcance, para que la creación de vías seguras en las escuelas de escalada fuera un hecho.</p>
<p>Silenciosamente estas técnicas han llegado también a la espeleología. Desde hace algún tiempo es raro no encontrar cavidades correctamente instaladas con material de última generación. Aunque la verdad sea dicha nos queda mucho por hacer.</p>
<p>Nuestro medio subterráneo es muy especial, las características de la roca pueden ser tan distintas en una misma cavidad, la alta humedad del ambiente, el barro, etc.… no son las mismas que podríamos encontrar en el exterior, pero eso no quiere decir que apostemos por mejorar la seguridad de los anclajes de los que nos colgamos.</p>
<p>Actualmente los clubes dedicados a la exploración subterránea ya han instaurado en sus equipos estos medios, desde taladros percutores a material de anclaje inoxidable, aunque su alto coste asuste a algunos, la seguridad que aportan debe borrar cualquier tipo de duda.</p>
<p>Estamos creando futuro, y pensamos que debería ser de un modo lo más excelente posible.</p>
<p>La apuesta que estaos realizando actualmente en la exploración del medio subterráneo de nuestra zona de actuación es muy alta y debemos colocar por delante de cualquier objetivo los medios de seguridad que utilizamos. No podemos dar margen alguno a la improvisación y aunque la actividad proyectada se pueda ver prolongada en el tiempo, es preferible realizarla de la mejor forma posible. Sabemos que moverse en el medio subterráneo es muy difícil, que muchas veces tenemos prisas injustificadas que otras no contamos con el material necesario, pero un trabajo bien hecho siempre tiene recompensa.</p>
<p>Si realizamos una exploración subterránea en una cavidad y es preciso colocar instalaciones fijas, concretamente anclajes, deberíamos inclinarnos por materiales inoxidables, si vamos a trabajar un tiempo prolongado en la cavidad y va a ser necesario dejar colocadas las cuerdas de progresión, deberíamos controlar cuando fueron instaladas y el estado en que se encuentran, así como colocar en lugar visible de la entrada de la cavidad un aviso para otros compañeros de la situación de la instalación, material empleado, etc.… Habría que reponer el material defectuoso a las primeras señales de cambio en su estado.</p>
<p>Los medios de información actuales nos pueden ayudar en estas labores, colocar un aviso en la red, a través de las webs de las federaciones, de los clubes o foros especializados, es lo suficientemente rápido, y permite hacer llegar a otros compañeros la situación de las instalaciones de las cavidades y su estado actual.</p>
<p>Habría que ir concienciándose de este tema ya que algunas cavidades que mantienen instalaciones fijas, realizadas no hace más de tres años, se encuentran verdaderamente en un estado lamentable. Sobre todo si es una cavidad que atrae cada año la visita de un buen número de espeleólogos. A las pruebas fotográficas nos remitimos.</p>
<p>Esta claro que mejorar la instalación técnica de una cavidad no es un trabajo agradecido, y nos dedicamos a otras labores, dejando atrás cuestiones pendientes, que pueden acarrear más de un problema.</p>
<p>También nos encontraos con la falta de medios, ya sean económicos o de otros factores, pero tendríamos que hacer cuestión de fe y durante el tiempo que fuese necesario, programándonos como mejor nos viniese, realizar la limpieza de antiguos medios colocados en algunas de las cavidades más visitadas del país.</p>
<p>Por supuesto que para llevarlo adelante habrá que contar con el apoyo de nuestra federación territorial e incluso de la nacional, pero creemos que implicarnos un poco todos los protagonistas de ésta película y aplicándoos en buscar los apoyos necesarios podríamos realizar una “hoja de ruta” o crear los planes de actuación suficientes para aumentar los índices de seguridad de muchas de las cavidades donde actualmente estamos trabajando.</p>
<p>Y si es necesario, dejamos de tomarnos dos cervezas, hacemos un fondo común y os ponemos manos a la obra. La verdad sea dicha, en algunas grandes cavidades, tanto la instalación de progresión vertical como los anclajes fijos han sido realizados con una exquisita preparación, y por lo tanto permiten una segura y efectiva progresión.</p>
<p>Pero existen algunos casos verdaderamente desalentadores.</p>
<p>En algunas cavidades no es perdonable colocar anclajes no homologados y si se dejan cuerdas fijas durante un prolongado espacio de tiempo, estas no pueden ponernos en duda de su favorable estado; tanto como si van a trabajar un alto número de espeleólogos o la exploración se realiza en varias fases, con transporte de equipos a la punta de exploración, lo que obliga a realizar un mantenimiento adecuado de las instalaciones y no puede dejarse en manos de las prisas la colocación correcta de fraccionamientos, por lo que es imprescindible realizar una estudiada y cómoda instalación que permita una segura y rápida actuación de los equipos.</p>
<p>Otros casos son mucho más aterradores.</p>
<p>Concretamente algunas cavidades son un verdadero “museo de los horrores”, anclajes no ya oxidados, sino totalmente corroídos o podridos, cadenas de reunión en el más penoso de los estados, cuerdas fijas, en algunos tramos de la vertical, con destrozos irrecuperables, tiradas en cuerdas fijas con nudos allí donde la cuerda se ha roto o solo queda la funda ó el alma, cuerdas colocadas en la que la funda se ha deslizado hasta el final dejándote a casi dos metros del suelo, ya que el grosos ha aumentado de tal manera que es imposible hacerla pasar por el descendedor.</p>
<p>En otros casos anclajes para atemorizar al espeleólogo más intrépido, con cuerdas de no se sabe desde cuando están allí, anclajes realizados con antiguas clavijas de escalada en un dudoso estado, cuerdas abandonadas en las bases de los pozos…. Todo un cúmulo de desastres para poner los pelos de punta “al más pintado”. Las pruebas fotográficas demuestran de qué estamos hablando.</p>
<p>Una triste realidad a la que debemos dar fin lo más rápido posible. Esta en juego nuestra vida, y deberíamos “cambiar el chip” cuanto antes. Sería muy interesante organizar, junto con las campañas de exploración en algunas cavidades, un equipo de reinstalación, que compruebe, diagnostique, verifique y realice los cambios pertinentes en las instalaciones.</p>
<p>Es un tema por el que deberíamos apostar y conseguir involucrar a las distintas federaciones y clubes, con el fin de mejorar el estado técnico de algunas cavidades de nuestro país, sobre todo de aquellas que reciben la visita de un gran número de espeleólogos durante una determinada época del año.</p>
<p>Pensamos que sería factible realizar un llamamiento al colectivo espeleológico, con el fin de captar a aquellos interesados en este asunto que, pensamos, somos todos. ¿Y por qué no crear un comité dentro de cada federación territorial para coordinar la seguridad?.Desde este podrían organizarse campañas de reinstalación de cavidades, puesta a punto de equipos, formación y otros menesteres que tendrían el objetivo de la mejora de la seguridad en ciertas cavidades.</p>
<p>Se podrían incluso coordinar estas actividades junto a los Grupos de Espeleosocorro, que asesorarían en realizar además unas instalaciones fija de rescate, lo que facilitaría las labores de estos equipos, en caso de necesidad.</p>
<p>El gran escollo es siempre el económico, pero deberíamos realizar un esfuerzo, ya sea desde los clubes, desde las federaciones y otros organismos superiores, en dar un vuelco a la situación actual.</p>
<p>Creemos que a contamos con uno de los fuertes puntales para esta labor, el factor humano. Tan solo hay que “coger el toro por los cuernos” y llevar el asunto adelante. Por tu bien, por el bien de todos.</p>
<p><a href="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/JORGE-ROMO.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-112" title="JORGE-ROMO" src="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/JORGE-ROMO.gif" alt="" width="78" height="105" /></a>JORGE LUIS ROMO VILLALBA</p>
<p>CES-ESCARPE</p>
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		<title>Adaptación al aire enrarecido en simas y cuevas</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jun 2010 17:59:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[RESUMEN Introducción y objetivos: En el macizo del Garraf (Barcelona) las simas tienen una atmósfera con disminución de oxígeno y aumento de CO2 respecto a la normalidad. Para valorar el nivel de riesgo en la exploración de estas cavidades estudiamos a 19 espeleólogos (14 hombres y 5 mujeres) al realizar un ejercicio controlado, en una [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>RESUMEN</strong></p>
<p>Introducción y objetivos:</p>
<p><a href="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/aire-enrarecido.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-99" title="aire enrarecido" src="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/aire-enrarecido-300x213.jpg" alt="" width="300" height="213" /></a>En el macizo del Garraf (Barcelona) las simas tienen una atmósfera con disminución de oxígeno y aumento de CO2 respecto a la normalidad. Para valorar el nivel de riesgo en la exploración de estas cavidades estudiamos a 19 espeleólogos (14 hombres y 5 mujeres) al realizar un ejercicio controlado, en una atmósfera hipercápnica, hipóxica y normobárica (15,2 ± 0,8% de O2 y 19.049 ± 299 ppmv de CO2).</p>
<p>Métodos:</p>
<p>El estudio se realizó en laboratorio mediante ergometría. Se realizaron 2 tests, uno en atmósfera normal (NN) y otro idéntico realizado en ambiente confinado (tienda de hipoxia), con aire enrarecido (HH).</p>
<p>Se monitorizaron los siguientes parámetros: electrocardiograma, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno de la hemoglobina, lactato, glucemia capilar y presión arterial final.</p>
<p>Resultados:</p>
<p>Los voluntarios presentaron diferente sintomatología durante la prueba con aire enrarecido: sensación de calor (100%), mareo (47%), cefalea (3%), prurito ocular (21%), temblor en las manos (16%), extrasístoles (16,5%), respuesta hipertónica de la presión arterial (26%), taquicardia (158,5 ± 15,9 latidos/min en aire enrarecido frente a 148,7 ± 15,7 latidos/min en aire normal; p &lt; 0,0002). Todos presentaron una disminución de la saturación de oxígeno (93,4 ± 3,4% en aire enrarecido frente a 97,7 ± 9,92% en aire normal; p &lt; 0,00004).</p>
<p>Discusión:</p>
<p>Se observó una gran variabilidad individual en los síntomas y parámetros estudiados. En vista de los resultados, se recomienda no sobrepasar el umbral de 45.000 ppmv de CO2 en exploración espeleológica. Asimismo es conveniente una revisión médica de aptitud antes de internarse en atmósferas confinadas, como son las cuevas y simas de dicho macizo.</p>
<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p>El macizo del Garraf es un sistema montañoso de 240 km2 cercano a Barcelona y de baja altitud (máxima altitud del macizo, 658 m). Recientemente se informó de la presencia de CO2 en las simas del macizo del Garraf. Este aumento de CO2 se atribuyó a una suma de fenómenos geológicos de precipitación calcítica y de difusión de gases. Coexisten en dichas simas descenso de oxígeno y aumento de CO2. La relación entre el incremento de CO2 y el consumo de O2 ambiental es similar en las diferentes cavidades del macizo y su cociente se sitúa entre 0,3 y 0,5. Diferentes autores denominan a este cociente índice de aire cavitario (CAI), y es diferente al encontrado en observaciones puntuales en otras partes del planeta. En dicho sistema montañoso se conocen más de 300 simas. Son exploradas desde el final del siglo XIX. No ha habido ningún incidente grave relacionado con el fenómeno del aire enrarecido.</p>
<p>En 1979 Schaefer et al empezaron con los estudios experimentales sobre exposición crónica a hipercapnia exógena, normóxica y normobárica, en los que determinaron escalas de síntomas en relación al nivel de hipercapnia. También en 1979 Guillerm et al precisaron los mecanismos de adaptación de la especie humana en situación de hipercapnia exógena, lo que permitió fijar sobre bases experimentales los límites admisibles de CO2 exógeno, en función del tiempo de exposición de los sujetos. Consideraron dichos autores que las 45.000 partes por millón de volumen (ppmv) de CO2 ultrapasan el umbral admisible para los humanos.</p>
<p>Los espeleólogos desarrollan su actividad científica, contemplativa y deportiva en las cuevas y las simas. En su actividad se hallan extraordinariamente aislados del mundo exterior.</p>
<p>En la primavera del año 2007 se procedió a comprobar la adaptación de 2 grupos de sujetos en una sima con ambiente de hipoxia, evidenciando una infravaloración de los síntomas de hipoxia por parte de los sujetos.</p>
<p>La presente investigación, orientada hacia la hipercapnia, se inició a principios de 2008. Los voluntarios fueron 19 espeleólogos con buen nivel técnico, conocedores de las cuevas del macizo del Garraf. Se estudió su adaptación a la hipercapnia exógena en condiciones de normobaria e hipoxia, en medio confinado artificial. El estudio se realizó en el laboratorio de fisiología del esfuerzo de Esplugues de Llobregat (Barcelona), dependiente del Gobierno de Cataluña. Por la naturaleza del estudio, no fue doble ciego ni aleatorio. El objetivo del estudio era determinar los síntomas que presentaban en un ambiente similar a una de las simas frecuentadas habitualmente en el citado macizo montañoso. En concreto, se creó una atmósfera hipercápnica e hipóxica, en condiciones de normobaria. El objeto principal del estudio era la hipercapnia, que de acuerdo con Mixon es el principal riesgo asociado a la práctica de la espeleología, y no la hipoxia.</p>
<p>La hipótesis derivada de estudios anteriores era: los espeleólogos saludables no corren un riesgo asociado a la atmósfera enrarecida en la mayoría de las simas del Garraf.</p>
<p><strong>MÉTODOS Y MATERIAL</strong></p>
<p>En el presente estudio participaron 19 espeleólogos, todos ellos federados y conocedores del ambiente subterráneo del macizo del Garraf, cercano a Barcelona, y con una experiencia espeleológica que oscilaba entre 2 y 42 años. Las características de los voluntarios se describen en la tabla I.</p>
<p>Tabla 1. Perfil de los voluntarios sometidos a estudio.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="90%">
<tbody>
<tr>
<td width="28%"> </td>
<td width="13%">Edad</td>
<td width="12%">Peso</td>
<td width="13%">Talla</td>
<td width="14%">IMC</td>
<td width="20%">Sexo</td>
</tr>
<tr>
<td width="28%">Media</td>
<td width="13%">36,9</td>
<td width="12%">70,4</td>
<td width="13%">168,9</td>
<td width="14%">24,6</td>
<td width="20%">14 varones</td>
</tr>
<tr>
<td width="28%">Desviación Estándar</td>
<td width="13%">11,1</td>
<td width="12%">12,5</td>
<td width="13%">10,7</td>
<td width="14%">2,9</td>
<td width="20%">5 mujeres</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Todos los voluntarios firmaron el consentimiento informado. El estudio fue sometido a la aprobación del Comité de Ética de Investigaciones Clínicas de la Administración Deportiva de Cataluña. Se procedió a una revisión médica previa, para evaluar su aptitud para el ejercicio. Antecedentes personales de interés en 8 de los 19 sujetos: asma, 2 casos; neumonía, 3 casos; hipertensión arterial (HTA), 3 casos (2 en tratamiento); tuberculosis pulmonar, 2 casos; arritmia en reposo, 2 casos en forma de extrasístoles detectados en la revisión previa (se procedió a estudio ecográfico para descartar patología asociada); enfisema, 1 caso. Antecedentes de tipo familiar de interés en 14 de los 19 individuos: HTA, 9 casos; coronariopatías e infarto agudo de miocardio, 7 casos; asma, 1 caso, y enfisema, 1 caso. Hábitos tóxicos en 8 voluntarios: tabaquismo, 4 casos; consumo moderado de alcohol 4 casos; derivados del cannabis, 1 caso.</p>
<p>Se procedió a estudio cruzado. Los voluntarios realizaron 2 pruebas de esfuerzo (Ergociclo Monark modelo 828. GIH Stokolm) en aire normal y aire enrarecido (dentro y fuera de la tienda respectivamente) según un diseño de carga rectangular y a una intensidad equivalente al 75% de la frecuencia cardiaca máxima teórica. Esta carga se determinó previamente en condiciones atmosférica normales. Ambas pruebas se realizaron en la misma estancia, a una temperatura de 22 °C (termo-higrómetro modelo 503 de MT). Dentro de la tienda se instauró una humedad del 100%, mientras que en el exterior la humedad era del 76%. Durante las pruebas ergométricas se registró de manera continua el trazado electrocardiográfico (modelo EBA 101A. Osatu.s.coop ltda. 48240 Berriz. Spain), la frecuencia cardíaca mediante pulsímetro (S810i Polar Electro. Finland), la saturación de oxígeno de la hemoglobina mediante pulsioximetría (TuffSat. Datex-Ohmeda. Louisville, EE.UU.), la tensión arterial en el momento de finalizar el test ergométrico (Omron M7 intellisenser de la casa Omron Healthcare. Kioto, Japan), ácido láctico (Lactate Pro. ARKRAY, Inc. Kioto, Japan) y glucemia (GlucocardGmeter. ARKRAY, Inc. Kioto, Japan) a partir de sangre arterial capilarizada del lóbulo de la oreja a los 3 min de finalizar el test ergométrico. Se interrogó a los voluntarios sobre la sintomatología y sensaciones después de ambos test. La pregunta fue abierta, sin encuesta ni sugerencias. Cuatro sujetos hicieron primero el test en aire enrarecido y 15 al revés (fig. 1).</p>
<p>Figura 1. Diseño Experimental</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="90%">
<tbody>
<tr>
<td width="33%" valign="top">Test en: O2: 20,9%;</p>
<p>CO2: 711 ± 22 ppmv; y normobaria</td>
<td width="33%" valign="top">1h, 30 minutos</td>
<td width="34%" valign="top">Test en: O2: 15,2 ± 0,8%;</p>
<p>CO2: 19.049 ± 299 ppmv; y normobaria</td>
</tr>
<tr>
<td width="33%" valign="top">Ergociclo 3 min</p>
<p>Electrocardiograma</p>
<p>Frecuencia cardiaca</p>
<p>SaO2 Hb</p>
<p>Lactato capilar</p>
<p>Glucemia capilar</p>
<p>Presión arterial final</p>
<p>Recogida de síntomas</td>
<td width="33%" valign="top"> </p>
<p>nº 4</p>
<p>nº 15</td>
<td width="34%" valign="top">Aclimatización 5 min</p>
<p>Ergociclo 3 min</p>
<p>Electrocardiograma</p>
<p>Frecuencia cardíaca</p>
<p>SaO2 Hb</p>
<p>Lactato capilar</p>
<p>Glucemia capilar</p>
<p>Presión arterial final</p>
<p>Recogida de síntomas</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Ambiente confinado</p>
<p>Se generó un ambiente confinado similar al de una sima. La hipoxia se generó   mediante el dispositivo de Alpine Air de la Casa GO2 Altitude (Auckland, New Zealand, © Hi Pro Health Ltd, March, 1999) dentro de una tienda de campaña de 5.000 l de volumen. Se duplicaron los sistemas de análisis de la atmósfera en ambiente confinado (Multiple Gas detector: MultiRAE-IR. Rae systems Inc. San José, EE.UU.). Se generó una humedad relativa del 100%, la temperatura fue de 22 °C, similar a la del interior de la vestimenta de los espeleólogos, y la hipercapnia se generó mediante CO2 embotellado (Abelló Linde SA). En todas las pruebas estuvieron presentes 2 o 3 médicos con medios adecuados para atender una emergencia médica.</p>
<p>Estudio estadístico</p>
<p>En el caso de los síntomas se procedió a su clasificación y enumeración. Se determinó el porcentaje de incidencia. En diferentes casos se procedió al análisis de regresión entre datos apareados. Se procedió mediante el test a rechazar o no la hipótesis nula (H0) entre los datos obtenidos entre las 2 situaciones contrastadas, determinándose el grado de significación de las diferencias. Se determinaron las medias y las desviaciones estándar de los diferentes parámetros entre las 2 situaciones de experimentación y se cuantificaron las diferencias. El tratamiento de los datos se hizo con el programa EXCEL de Microsoft.</p>
<p>Procedencia de los recursos</p>
<p>Instalaciones, aparatos y recursos económicos aportados por la Secretaria General de l’Esport del Gobierno de Cataluña. Los voluntarios no recibieron ninguna compensación económica ni dieta de viaje. Procedencia de los mismos: España y Andorra.</p>
<p><strong>RESULTADOS</strong></p>
<p>Los voluntarios presentaron sintomatología cuando se ejercitaron en aire enrarecido: sensación de calor (100%), mareo (47%), cefalea (36,8%), prurito ocular (21%), temblor en las manos (16%). Un 16% presentó un incremento notable de extrasístoles cardíacas en comparación con la situación de reposo o comparado con el test con atmósfera normal. Un 26% presentó un comportamiento hipertónico de la presión arterial sistólica cuando comparamos el comportamiento al finalizar las respectivas pruebas de esfuerzo (tabla II).</p>
<p>Los sujetos presentaron una disminución media de 4,3 ± 3,38 puntos en la SaO2 de oxígeno cuando realizaron el test en aire enrarecido en comparación del realizado con aire normalizado, con valores extremos de 85 y 97%. Doce sujetos presentaron valores por debajo de 95% de SaO2 y 2 sujetos por debajo de 90%. Los valores de las 2 situaciones de experimentación presentaron diferencias estadísticamente significativas (p &lt; 0,0004).</p>
<p>Este esfuerzo realizado en aire enrarecido por nuestros voluntarios exigió un aumento de la frecuencia cardiaca de 10 latidos/ min por término medio, comparado con el mismo esfuerzo realizado en aire normal (de 148,7 ± 17,7 latidos/min en aire normal frente a 158,5 ± 19,9 latidos/min en aire enrarecido; p &lt; 0,0002).</p>
<p>Tabla II. Síntomas presentados al ejercitarse en aire enrarecido</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="75%">
<tbody>
<tr>
<td width="33%">Síntomas</td>
<td width="33%">Porcentaje</td>
<td width="34%">n</td>
</tr>
<tr>
<td width="33%" valign="top">Cefalea</p>
<p>Temblor de manos     Desorientación</p>
<p>Calor</p>
<p>Disnea</p>
<p>Mareo</p>
<p>Disminución de la conciencia</p>
<p>Picor en los ojos</p>
<p>Migraña</p>
<p>Sensación de amoníaco</p>
<p>Sofoco</p>
<p>Hiperventilación</p>
<p>Crisis de ansiedad Alteraciones cardíacas y vasculares</p>
<p>Extrasístoles</p>
<p>Respuesta hipertónica sistólica</td>
<td width="33%" valign="top">36,8</p>
<p>15,8</p>
<p>5,3</p>
<p>100,00</p>
<p>26,3</p>
<p>47,4</p>
<p>5,3</p>
<p>21,1</p>
<p>5,3</p>
<p>5,3</p>
<p>5,3</p>
<p>10,5</p>
<p>5,3</p>
<p>15,8</p>
<p>26,3</td>
<td width="34%" valign="top">7</p>
<p>3</p>
<p>1</p>
<p>19</p>
<p>5</p>
<p>9</p>
<p>1</p>
<p>4</p>
<p>1</p>
<p>1</p>
<p>1</p>
<p>2</p>
<p>1</p>
<p>3</p>
<p>5</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p> </p>
<p><strong>DEFINICIONES</strong></p>
<p>Hipercapnia exógena: hipercapnia generada por exceso de CO2 aportado desde el exterior del organismo.</p>
<p>Medio aislado-periférico: medio en grado extremo de aislamiento, que se encuentra en situaciones especiales (aeronaves espaciales, submarinos, etc.) y también en espeleología.</p>
<p>Aire enrarecido: aire que contiene concentraciones elevadas de CO2 y/o bajas en oxígeno, sin llegar a ser tóxicas.</p>
<p>CAI: cociente entre el aumento de CO2 respecto a la normalidad dividido por el descenso de oxígeno respecto a la normalidad atmosférica (CAI = δ CO2 / δ O2).</p>
<p>Glucemia</p>
<p>Los sujetos presentaron valores medios de 85,5 ± 13,57 mg/dl cuando hicieron el test en aire normal y de 90,57 ± 14,19 mg/dl en aire enrarecido, sin significación estadística, por lo que no se pudo rechazar la H0.</p>
<p>Ácido láctico</p>
<p>Los sujetos presentaron valores medios de 4,22 ± 1,39 mmol/l cuando hicieron el test en aire normal y de 3,58 ± 1,45 mmol/l en aire enrarecido sin significación estadística (p &lt; 0,079), por lo que no se pudo rechazar la H0.</p>
<p>Presión arterial sistólica</p>
<p>Al menos 5 de los sujetos mostraron una adaptación hipertónica en las condiciones de “aire enrarecido” en comparación con el test realizado en condiciones de aire normal, aunque los resultados con la simple comparación de medias no son estadísticamente significativos.</p>
<p><strong>DISCUSIÓN</strong></p>
<p>La carga de trabajo a la que fueron sometidos los sujetos fue más liviana que la carga que comporta remontar la cuerda de un pozo en la práctica habitual de la espeleología, tal como estudiaron Balcells et al en 1986.</p>
<p>En contraste con la hipótesis planteada, los voluntarios presentaron más sintomatología de la esperada cuando hicieron el test ergométrico en la situación de hipoxia-hipercapnia (HH). Esto contrasta también con los estudios realizados anteriormente en simas reales de dicho macizo montañoso, en los que los espeleólogos presentaban infravaloración de los síntomas de hipoxia (comunicación personal en proceso de publicación). Los síntomas que presentaron fueron diferentes en cada sujeto, y tanto el número de síntomas como su intensidad variaban mucho. Hay sujetos que se comportaron en situación HH como si hubiera el 0,5% de CO2, mientras que otros reaccionaron como su hubiera el 4 o 5% de CO2, como lo demuestra que un sujeto presentara una crisis de ansiedad o 2 casos de mareo al final de la prueba realizada en condiciones atmosféricas adversas, si lo comparamos con la sintomatología descrita por Radziszewski et al.</p>
<p>Los resultados mostraron una mayor sensibilidad de los sujetos, con aparición precoz de los síntomas. Para valorar este hecho hay que considerar los factores sobreañadidos de la hipoxia y del ejercicio físico realizado, que se comportaron como elementos agravantes.</p>
<p>La diferencia de humedad relativa entre la tienda (HH) y el exterior también puede haber intervenido como causa de la sensación de calor y sofoco. La frecuencia cardiaca se comportó de acuerdo con las observaciones de Sechzer et al, aunque con una notable variabilidad individual, de manera que mostró una tendencia al aumento frente a la misma carga cuando los sujetos hacían el test en atmósfera enrarecida. En estudios previos en una sima del Garraf, con aire enrarecido, ya tuvimos ocasión de observar idéntico comportamiento, que fue el esperado (en proceso de publicación, observaciones personales).</p>
<p>La SaO2 de la hemoglobina mostró una gran diferencia entre los sujetos que fueron sometidos a similares condiciones de restricción de oxígeno, de manera que hubo sujetos que presentaron, de manera clara, una insuficiente SaO2 cuando realizaron el ejercicio en aire enrarecido. Éste no es un hecho sorprendente, pues está claramente establecida la diferente adaptación de los sujetos frente a la falta de disponibilidad de oxígeno en la alta montaña. Este hecho concuerda con las observaciones de James y Dyson, que hablan de <em>pink puffers </em>(soplador rosa) y de <em>blue bloaters </em>(hinchador azul) para describir la diferente adaptación de espeleólogos al aire enrarecido (0,5% de CO2 y 18% de O2 en sus estudios). Estos autores advierten del diferente riesgo que corren los espeleólogos en función de su adaptación, pues los sujetos que no responden con hiperventilación corren el riesgo de pérdida de conocimiento, sin aviso previo, cuando están sometidos a aire enrarecido, peligro que ya había sido descrito por Bounhoure et al15. Siete de los 19 voluntarios presentaron síntomas respiratorios compatibles con el modelo “soplador rosa”.</p>
<p><strong>CONCLUSIONES</strong></p>
<p>La aparición de síntomas e incomodidad en nuestros voluntarios sometidos a atmósfera de aire enrarecido estuvo sujeta a una variabilidad notable. Del mismo modo la adaptación de la SaO2 y la frecuencia cardiaca también estuvieron sujetas a una gran variabilidad individual.</p>
<p>Después del comportamiento de nuestros voluntarios aceptamos la recomendación de Radziszewski et al12 de no sobrepasar en ningún caso el umbral de 45.000 ppmv de CO2, y por nuestras propias observaciones recomendamos ser muy prudentes en las atmósferas superiores a 30.000 ppmv de CO2 en las simas, porque la hipoxia acompañante podría agudizar los efectos de la hipercapnia.</p>
<p><strong>RECOMENDACIONES PARA LOS ESPELEÓLOGOS</strong> </p>
<p>– En las simas del macizo del Garraf en las que no se conozca la composición habitual de la atmósfera, es recomendable el uso de procedimientos de detección de aire enrarecido.</p>
<p>– Cuando aparezcan los primeros síntomas de mala adaptación al aire enrarecido, hay que salir de la cavidad.</p>
<p>– Se recomienda a los espeleólogos la realización de una revisión médica de aptitud, con la finalidad de detectar problemas cardíacos y respiratorios que hagan poco recomendable la actividad física en medio confinado, aislado-periférico en el que el aire esté enrarecido.</p>
<p>– Se recomienda valorar en cada exploración la idoneidad del uso de la popular iluminación de acetileno, de acuerdo con las características del ambiente esperado.</p>
<p><a href="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/IGNASI-DE-YZAGUIRREGIF.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-111" title="IGNASI-DE-YZAGUIRREGIF" src="http://www.ces-escarpe.org/wp-content/uploads/2010/06/IGNASI-DE-YZAGUIRREGIF.gif" alt="" width="78" height="105" /></a>IGNASI DE YZAGUIRRE I MAURA (1,2), JAUME ESCODA I MORA (1),  JOAN BOSCH CORNET (3), JOSEP ANTONI GUTIÉRREZ RINCÓN (1), DIEGO DULANTO ZABALA (2,4) Y RAMÓN SEGURA CARDONA (5)</p>
<p>1.- SECRETARIA GENERAL DE DEPORTES DEL GOBIERNO DE CATALUÑA, BARCELONA-ESPAÑA. 2.- SOCIEDAD ESPAÑOLA DE MEDICINA Y AUXILIO EN CAVIDADES. 3.- HOSPITAL DE SAN RAFAEL, BARCELONA-ESPAÑA. (4) HOSPITAL DE BASURTO, BILBAO-ESPAÑA. (5) CATEDRÁTICO EMERITO, DEPARTAMENTO DE FISIOLOGÍA II, CAMPUS DE BELVITGE, UNIVERSIDAD DE BARCELONA- ESPAÑA</p>
<p><strong>AGRADECIMIENTOS</strong></p>
<p>Damos las gracias a Raúl Cano, geólogo que ha supervisado los conceptos de su especialidad vertidos en este trabajo, y a los voluntarios espeleólogos que han posibilitado la realización de este estudio.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
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<p>4. Bourges F, Mangin A, d’Hulst D. Le gaz carbonique dans la dynamique de l’atmosphère des cavités karstiques, l’exemple de l’Aven d’Orgnac (Ardèche). Note aux C.R. Acad. des Sci. Paris, Science de la Terre et des planètes / Earth and Planetary Sciences. 2001;333:685-92.</p>
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<p>12. Radziszewski E, Giacomoni L, Guillerm R. Effets physiologiques chez l’homme du confinement de longue durée en atmosphère enrichie en dioxyde de carbone. Proceedings of a colloquium on Space and Sea. Marseille, France, 24-27 Novembre 1987, ESA SP-280 edit., Mars 1988. p. 19-23.</p>
<p>13. Sechzer PH, Egbert LD, Linde HW, Cooper DY, Dripps RD, Price HL. Effect of carbon dioxide inhalation on arterial pressure, ECG and plasma catecholamines and 17-OH corticosteroids in normal man. J Appl Physiol. 1960;15:454-8.</p>
<p>14. James J, Dyson J. Cave science topics: CO2 in caves. Caving International. 1981;13:54-9.</p>
<p>15. Bounhoure JP, Broustet JP, Cahen P, Lesbre JP, Letac B, Mallion JM, et al. Hypoxia — An invisible enemy. Guidelines for exercise tests, by the Working Group on Exercise Tests and Rehabilitation of the French Society of Cardiology. Arch Mal Coeur Vaiss. 1979;72 Spec 3:30.</p>
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