SIMA DE POZUELO I
FOTOS: Aurelio Sánchez y Gerardo Torres
Los terrenos donde se enclava el Karst de Líbar
corresponden a la zona externa de la
cordillera Bética, mas concretamente al
subbético interno.
El Jurásico,
representado por calizas más o menos
dolomitizadas en la base con episodios
brechoides y oolíticos atribuidos al Lías
evoluciona hacia arriba a calizas masivas,
generalmente oolíticas, datadas como Dogger,
y termina con una serie de calizas nodulosas
muy bien estratificadas, atribuidas al Nalm.
Presenta un espesor máximo superior a 500
metros, siendo la formación en que se
desarrolla el Karst de la región.
Discordante
sobre la formación anterior aparece el Cretácico
superior, directamente sobre el Jurásico,
representado por delgadas capas de margas y
calizas rojizas, cuyo conjunto, de aspecto
muy llamativo, se conoce como la Facies de
las Capas Rojas. Es una formación poco
susceptible de karstificación que puede
actuar como sello semiconfinante de los acuíferos
karsticos. Su espesor en Líbar rara vez
sobrepasa los cien metros.
El Polje
de Líbar está enclavado entre el
anticlinal de la Sierra del Palo y el
anticlinal de la Sierra de Líbar y
Montalate, y estructurado por fracturas
longitudinales de dirección preferente NNE-SSW
que están entrecruzadas por fracturas
menores de dirección N-S, formando un
importante enrejado. Hay numerosos sumideros
a modo de rosario de dolinas cuya alineación
demuestra la componente de directrices de
fracturas.
La boca de la
cavidad se halla situada a unos siete kilómetros
de Montejaque, se accede tomando el carril
de Montejaque a Cortes de la Frontera.
Llegados al llamado Cortijo de los Pozuelos
y una vez franqueado este, llegaremos a una
cerca de alambre de espino con una puerta
normalmente cerrada, a la derecha arranca un
carril que paralelamente a la cerca , nos
lleva a la boca de la cavidad.
La sima es
conocida desde la década de los 80, fue
explorada hasta la cota de -160 metros por
el Grupo GEOS, de Sevilla; y compañeros del
Centro Excursionista de Cataluña, el ERE.
En 1996, el Grupo
Espeleokarst inspeccionando un estrecho
laminador, situado sobre la pared del ultimo
pozo y sobre el que se habían efectuado
algunos intentos de desobstrucción,
localiza un pozo de unos 10 metros cuyo
acceso era necesario forzar para continuar
avanzando.
Tras varias jornadas
de trabajos, utilizando cincel martillo y
micro-explosivos se consigue abrir este
paso, por el que se accede al pozo. El
acceso es un estrecho laminador inclinado de
difícil avance, al fondo del cual se abre
un pequeño paso,
La Gatera de Jan, por el que
descendemos unos 12 metros en oposición,
situándonos en la cabecera de una nueva
vertical
Desde la base
de este pozo aparecen dos continuidades
posibles. La primera remontando el curso de
las aguas en la que tras unidos doce metros
de avance, llegamos a la base de un amplio
pozo vertical, del que se han escalado unos
doce metros , esta es la principal incógnita
de la sima.
En la segunda,
progresando en dirección contraria y
continuando el curso de las aguas, accedemos
a un nuevo pozo de 11 metros que nos deja en
una nueva galería algo más ancha, que
acaba por estrecharse en un corto meandro
divido en dos por su eje medio horizontal,
por lo que se puede acceder tanto por la
galería inferior como por la superior .
Tras él, se
abre un laminador horizontal que después de
unos resaltes nos deja en la cabecera del
Pozo C.A.S., este pozo de -46 m. se
desarrolla en forma de rampa hasta los últimos
15 metros donde gana verticalidad, por sus
características está muy fraccionado.
En su base y a
través de un caos de bloques, accedemos a
un corto meandro que después da paso a una
rampa desde la que se encuentra instalado un
nuevo pozo de 35 metros, el
Pozo Karst, el final de la rampa está
fraccionado para descender en vertical
absoluta los últimos 25 metros sobre una
amplia falla, lo que da a este pozo una
singular belleza, es necesario tener cuidado
porque las paredes están llenas de lascas
inestables que pueden caer.
En el fondo se
abre una gran repisa, desde la que se
destrepa hasta una sala de unos 6 metros de
diámetro cuyas paredes están tapizadas de
abundante barro.
Desde aquí y tras un
pequeño resalte, se accede al meandro final
que acaba por sifonarse tras avanzar unos 15
metros. Hemos podido observar variaciones
muy grandes en el nivel de agua del sifón,
llegando a inundarse completamente el
meandro en épocas de lluvias.
Por el
momento, la profundidad de la sima se halla
detenida en la
cota de -284 metros.
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