SIMA DE LA NAVA
FOTOS: Aurelio Sánchez y Jorge L. Romo
La
Sima fue descubierta por el Grupo GEAR de Ronda a
principios de la década de los 80, pero fue
despreciada por el tapón de barro que se
encuentra a pocos metros de la entrada.
Posteriormente fue localizada por nuestro Club, el CES-Escarpe, en
el verano de 1.994, despejando el tapón del
Sifón del Barro y procediéndose a su
exploración y topografía.
La sima se
encuentra situada dentro del Cortijo de la
Nava (finca particular), en pleno corazón
de la Sierra de las Nieves, en el termino
municipal de Parauta (Málaga).
La boca de la
cavidad se abre bajo un cortado calizo, por
donde se introduce el Arroyo de la Nava. La
gran cantidad de mosquitos que hallaremos en
la boca nos recomiendan contar con algún pañuelo
para protegernos de ellos, sobre todo a la
hora de tener que descender el primer pozo y
respirar el ambiente lleno de minúsculos
mosquitos.
Después de
descender el primer pozo alcanzamos el pozo
4, que básicamente son cortos resaltes que
nos llevan hasta el Sifón del Barro, donde
se acumula toda la vegetación y materiales
de arrastre que allí acumula el río en épocas
de crecida.
Este sifón, que tiene unos 10 metros de
largo, por su cercanía con la boca de
la cavidad recoge todos los materiales
arrastrados durante las épocas de crecida
del Arroyo, por lo que llega a taponarse
completamente.
De esta manera, se realiza a finales de la
primavera una salida para la desobstrucción
de éste sifón; cubos y espuertas en mano,
palas y otras herramientas se hacen material
imprescindible para poder acceder a la
cavidad, motivando que se despeje el paso a
fuerza de descargar el gran volumen de
arcillas, ramas y otros materiales que el río
arrastró en el invierno.
Tras cruzar el Sifón
del Barro, la galería forma un espléndido
meandro, "El Meandro de los
Nabos", que zigzaguea hasta desembocar
en el pozo 6, y que nos vuelve a colocar de
nuevo en el meandro y que aparece aquí
cubierto de formaciones litogénicas.
El meandro nos
vuelve a colocar en un nuevo sifón, el Sifón
de las Tarras, que gracias
los medios de desagüe colocados por
el CES-ESCARPE, podremos transformar en un
"besatechos". Es imposible
traspasarlo sin mojarnos, por lo que algunos
recurren al neopreno.
El sistema empleado consta de un sistema de
mangueras y embudos; y a base de cubos se
consigue desaguar la suficiente cantidad de
agua del sifón para convertirlo en un
"besatechos".
Una vez nos
encontramos al otro lado del sifón,
continuamos por una amplia galería hasta
llegar a la cabecera del Pozo 10, que aunque
comienza en una difícil estrechez va ampliándose
a media que lo descendemos.
Es aquí donde
la Cavidad comienza a tornarse vertical y
donde las galerías toman dimensiones
considerables.
Continuamos por un
Pozo 9 y otro Pozo 5, el "Pozo de las
Manchas", para continuar por una serie
de destrepes y resaltes a través de una
galería repleta de marmitas.
Desde aquí
accederemos a la cabecera del Pozo 16 que
nos sitúa en la cabecera del Pozo 50, el
Pozo de Lucia, este pozo nos sitúa en un
nuevo Pozo 32 y que llamamos "La
Capilla Sixtina" por el impresionante
trabajo del agua sobre las paredes que ha
formado inigualables coladas de gran
belleza., tras surcar una galería caótica.
A partir de aquí
la galería se vuelve a tornar horizontal y
comienzan a proliferar las formaciones calcáreas.
Continuando por la
galería accedemos a las llamadas
Estrecheces, alas que se accede a través de
un meandro de reducidas dimensiones, que nos
vuelve a conectar con un nuevo sifón, y que
fue adecuado para convertirse en un nuevo
"besatechos".
Continuados pasos estrechos que siguen la dirección
de los aportes del agua nos colocaran en la
galería final y que nos sitúa en el sifón
terminal a -250 metros.
Este sifón fue buceado en Septiembre de
2.000 por miembros del CES-ESCARPE,
tras el cual apareció un meandro que
marcaba la continuidad de la cavidad.
En años posteriores el sifón ha estado
bloqueado por arcillas y limos, y no ha
podido ser traspasado, incluso durante la sequía
del año 2.005.
Aunque, esta sequía, si ha aportado nuevas
rutas que posiblemente prolonguen el
desarrollo de la cavidad.
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