SISTEMA SUBTERRÁNEO SIMA TIBIA - CUEVA FRESCA
FOTOS: Aurelio Sánchez y Gerardo Torres
Como cada año, llegada la época estival nuestro
grupo, el CES-ESCARPE, programó una salida
a los macizos kársticos del Norte de España,
en esta ocasión, como el año anterior en
el que realizamos la Travesía del Sistema
Subterráneo Tonio-Cañuela, elegimos
Cantabria, la Cordillera Cantábrica tiene muchos
secretos aún que descubrirnos.
Entre las grandes travesías subterráneas
del macizo cantábrico fuimos a elegir una
de las travesías más duras de las que
hemos realizado en Picos de Europa, La
Travesía Sima Tibia-Cueva Fresca.
Esta travesía es la segunda más grande del
Valle del Asón. Al compararse con sus
vecinas (Cueto-Coventosa, Tonio-Cañuela) no
posee, por descontado, su amplitud ni la
majestuosidad de su gran vecina la Cueto y
Coventosa.
La tercera gran travesía del Valle
del Asón fue realizada por primera vez el
25 de Mayo de 1990 por un equipo del Spéléo
Club de Paris.
Constituye
un recorrido de dificultad media. Su
realización se inserta dentro de la serie
de trabajos que realizaron los espeleólogos
grenobleses del Club Alpino Francés en la
sima Tibia
Es
una travesía de más de 3 kilómetros y 410
mts. de desnivel, pero, más allá de las
cifras, es un recorrido que nos sumerge en
una de las mayores redes del Valle del Asón:
La Cueva Fresca, con su enorme Sala Rabelais
y sus numerosos cañones.
Cantabria es una zona de grandes
travesías espeleológicas.
Estaba
claro que las características del Sistema
Subterráneo que habíamos elegido no iban a
desmejorar las cualidades que muchos nos habían
hecho llegar sobre la ficha técnica de la
cavidad, iba a ser una travesía con muchísimo
trabajo no exenta de subidones de adrenalina
y con espectaculares lugares por descubrir.
Las primeras investigaciones, en el intento
de hallar una entrada superior a Cueva
Fresca, en la Meseta de El Albeo, se
remontan a Julio de 1980; en aquella fecha
una campaña de quince días de prospección
intensa, permitió identificar la mayoría
de las cavidades de la plataforma; estos
trabajos fueron realizados por espeleólogos
grenobleses del Club Alpino Francés. Pero
la sima que debía dar la comunicación fue
descubierta por azar y mucho más
recientemente, en marzo de 1989, por los
espeleólogos de Grenoble, mientras
regresaban de reexplorar la Sima Mexicana.
Los grenobleses la llamaron Sima
Tibia, pues los 100 primeros metros están
barridos por el aire caliente procedente del
exterior.
La ruta comprende el descenso de
nueve pozos, entremezclados con porciones de
galerías o de meandros, el descenso casi
completo del río de Tibia, el remonte de
dos pozos fósiles y el recorrido por la red
de las Diaclasas de los Parisinos, más la
travesía de las principales galerías de la
Cueva Fresca.
Representa 3.240 mts. de recorrido subterráneo
con un desnivel de 410 mts.
La presencia de barro,
particularmente pegajoso, convierte ciertas
partes de la travesía
(de –135 mts. a – 241mts.) en
penosas.
El meandro de los Palillos, en su
segunda parte es excesivamente resbaladizo y
debe ser atravesado con prudencia. Sobre
todo un meandro, bastante corto que presenta
dos recodos que son difíciles de recorrer
cuando se tiene la idea de llevar sacas
pesadas.
El primer pozo se presenta en una
fisura estrecha y conduce a una diaclasa de
desprendimiento, que está en el borde de la
meseta.
El pozo de 85 mts. está casi sobre
el vacío,
y se abre en medio de la galería. Su
boca no se encuentra de forma inmediata, ya
que se abre entre enormes bloques, poco
antes del final de la galería fósil.
El río de la Tibia es agradable de
recorrer, es el afluente de –384 mts. el
que aporta el arroyo. Este colector, de
trazado casi rectilíneo, presenta bellas
secciones. Marmitas que cortan la progresión
durante 600 metros y en las que son
necesarias cuerdas en los casos en que se
debe permanecer absolutamente seco.
El acceso a las galerías fósiles de
Cueva Fresca (por las Diaclasas de los
Parisinos) se debe tomar un centenar de
metros antes del estrechamiento del río. En
efecto, si se continúa por el cauce del río,
la galería se estrecha progresivamente. En
su final se llega a un sifón.
Dos conexiones verticales (de 25 y 10
metros) permiten acceder a las Diaclasas de
los Parisinos. Se trata de dos agujeros
bastante estrechos y expuestos a la caída
de las piedras. Las Diaclasas de los
Parisinos son conductos estrechos del orden
de un metro a medio metro. Como
consecuencia, estos estrechamientos obligan
a algunos arrastres en ciertos puntos.
Presentan globalmente un perfil de montaña
rusa. Se deben rebasar numerosos resaltes,
subiendo o bajando, en los que se juzgará
útil o no el equiparlos.
Al salir de estas galerías, la atmósfera
se ha transformado. Es el fin de las
dificultades, de los esfuerzos continuados,
de las sudadas reiteradas. Estamos en la
Cueva Fresca. El ambiente de las grandes
redes de las Montañas Cantábricas.
La llegada al Cañón Rojo
nos proyecta en un universo subterráneo
de dimensiones fuera de lo común. Un cañón
que puede tener 50 mts. de altura nos
conduce majestuosamente a una de las salas más
grandes de España: la Sala Rabelais. Un
abismo subterráneo que nuestra iluminación
abarca mal. Un rumor de cascada rompe el
silencio en estos lugares. La Quinta
Avenida, el Cruce de la Araña, el Cañón
de la Exploración, todo en este universo es
grandioso.
En menos de una hora alcanzamos la
salida.
IR A LA TOPOGRAFÍA