Desde
siempre, el hombre se ha interesado por las
cuevas o simas, ya sea como lugar de
habitaje ó como para explorar su interior a
la búsqueda de algo concreto (agua,
tesoros,...). El nombre o término
"espeleología" data más o menos
del siglo pasado y proviene de dos palabras
griegas, "EXPELAXION" y "LOGOS",
tratado y estudio. De esta manera,
"espeleología" significa estudio
de las cavidades, actualmente no sólo se
aplica cuando se trata de un trabajo científico,
sino también en el aspecto deportivo. Hay
quién cree más oportuno decir
"Exploración Subterránea" cuando
se realiza solamente desde el punto de vista
deportivo.
Las
exploraciones de las cavernas se remontan al
origen del hombre en la prehistoria; desde
siempre, éste se ha interesado por las
cuevas, ya sea como lugar de hábitat,
culto, fascinación, curiosidad, exploración
de su interior, o la búsqueda de algo
concreto.
Pero la
Espeleología, tal como hoy la entendemos,
surge a finales del siglo pasado de la mano
del francés Edouard-Alfred Martel (Francia,
1859-1938),
verdadero promotor y pionero de la
que hoy llamamos Espeleología Moderna,
infatigable viajero y creador de ingeniosos
artilugios que permitieron al hombre
descender a las profundidades de los pozos
durante sus exploraciones.
Otros
pioneros espeleólogos como Norbert de
Casteret, impulsaron la exploración de las
cavernas del planeta. Norbert de Casteret es
uno de los hombres más estrechamente ligado
al desarrollo de la espeleología moderna,
es decir, a la exploración de las cavernas,
cuevas y ríos subterráneos del globo, y al
inventario de reliquias prehistóricas,
minerales, plantas y animales que contienen.
Visitó grutas en todo el mundo, desde
Inglaterra hasta México, y desde España
hasta Ghana, y ha descubierto las más espléndidas
"hoyas" del más profundo abismo
del África: en Friouato, en las montañas
del Atlas. Junto con su colega Robert de
Joly perfeccionó las técnicas de exploración
subterránea. En él se conjugan el
deportista, el científico y el poeta que
lleva dentro de sí el auténtico espeleólogo.
En
España, el impulsor de la exploración
subterránea fue Mn. Norbert Font i Sagué,
que en 1896 empezó una fulminante y
brillante labor espeleológica.
Paulatinamente
la Espeleología se fue introduciendo por
todo el estado, pero durante la década de
los 60 su desarrollo fue extraordinario. En
el año 1965 ya se forma una estructura
territorial de la Espeleología, llegando a
crearse en 1979 la Sección Española de
Espeleología dependiente de la Federación
Española de Montañismo, y en 1982 la
Federación Española de Espeleología.
En
1864 se publica el primer inventario, por
Cariano del Prado y cita 150 cavidades y en
1896 Puig i Larraz publicó el famoso
"Cavernas y Simas de España".
Mn.
Norbert Font i Sagué 10 años después de
la visita del francés Edouard-Alfred
Martel, fundó el primer grupo espeleológico
denominado como Club "MONTANYEC".
De él partirán durante más de 30 años
las principales actividades de espeleología
española. Alrededor de Diciembre de 1897
publica el "Catalech Espeleològic de
Catalunya" con un total de 333
cavidades, superando las 164 catalogadas por
Puig i Larraz un año antes.
A
principios de la década de los 20 destaca
la figura del espeleólogo del "Centre
Excursionista de Catalunya", Amat i
Carreras. Su labor se centró principalmente
en el macizo de Garraf, en el que descubrió
28 nuevas cavidades en sus 5 años de
actividad. Sus trabajos quedaron reflejados
en los 3 volúmenes de su obra "Sota el
Massís de Garraf".
En
1931 se crea el "Club Muntanyenc
Barcelonés" del que sale una
importante generación de espeleólogos de
los que destacan el geólogo Nadal Llopis
Lladó y el biólogo Francesc Español.
Entre 1.935 y 1.936 realizaron una
importante campaña en la zona del Ordal que
quedó interrumpida por la guerra civil en
un paréntesis que duró 12 años.
En
1949, el GES realiza el primer campamento
subterráneo de España en el "Avenc de
la Ferla" a una profundidad de más de
100 metros.
En
1954 se realiza el primer intento de crear
un órgano federativo. Es el nacimiento de
la "Comissió Tècnica d'Exploracions
Subterrànies" en el seno de la
delegación catalana de la Federación Española
de Montaña. Su primer presidente fue
Francesc Vicens.
La
década de los 60 es la década en la que se
produce la explosión de la espeleología.
La llamada "masificación" produce
una gran generación de espeleólogos.
Llega
la segunda revolución, en la década de los
70, de las técnicas espeleológicas.
Aparecen las técnicas de "solo
cuerda" y se abandona el uso de las
escaleras metálicas. Los inicios son duros.
En
1.970 se celebra el Primer Simposium
Espeleológico en Santa Cecilia de
Montserrat. Se realiza la operación "Garraf-70"
en la cavidad sumergida de la Falconera, con
un espectacular despliegue de medios. Se
realiza el Primer Congreso Nacional de
Espeleología.
La
investigación espeleológica de las grandes
cavidades andaluzas se remonta a los
comienzos de la espeleología en España. En
el año 1.683 Fernando Muñoz Romero se
presenta voluntario para descender la gran
vertical de la Sima de Cabra (Córdoba).
Otra
gran cavidad andaluza, conocida al igual que
la anterior desde tiempos remotos, es la
Cueva del Gato, en Benaojan (Málaga). Las
primeras referencias a dicha cavidad se
encuentran recogidas por viajeros ingleses.
En 1.772, Richard Twiss, en su obra "Travels
through Portugal and Spain", observa la
existencia de un torrente saliendo de una
gran caverna. En el año 1.789, Cecilio García
de la Leña, publica sus
"Conversaciones Históricas Malagueñas",
en las que relata una exploración a la
Cueva del Higuerón, cavidad conocida también
con el nombre de Cueva del Tesoro (Málaga).
En el año 1.821 se descubre
casualmente, al parecer abierta por un
terremoto, la Cueva de Doña Trinidad en Árdales
(Málaga).
Es
en el año 1.841 cuando encontramos las
primeras referencias de una exploración
científica a una de las grandes cavidades
de Andalucía. Fernando de Monti, cronista
de la época, deja recogido en sus escritos
una serie de exploraciones llevadas a cabo
en la Sima de Cabra por los profesores del
Colegio de Humanidades de Cabra.
Pascual Madoz, en 1.845, publica su
famoso diccionario geográfico y estadístico
de España, y al referirse al término de
Benaojan narra "En la jurisdicción de
Benaojan está la Cueva del Gato, que tiene
cerca de 4 leguas de largo, principiado en
el termino de Montejaque. Es de una altura
desmesurada y refieren los que la han
visitado que a media legua de su dilatación
se ve la orilla de un profundo charco, un
gran edificio arruinado, del que sólo se
conserva la portada y algunos lienzos en la
pared".
Casiano
de Prado (1.869), recoge en su catalogo seis
grandes cavidades andaluzas. Y en la
recopilación efectuada por Gabriel Puig y
Larraz (1.896) se enumeran ocho cavidades
andaluzas.
Se
tienen noticias de una expedición
organizada por vecinos de Iznalloz en 1.885
a la Cueva del Agua (Granada) y otra
dirigida por el maestro Beltrán y el
constructor del Palacio de los Condes de
Antillón en Deifontes (Granada) en el año
1.900, a la misma cavidad.
En
el año 1.905 se descubre la Cueva de la
Pileta (Benaojan, Málaga), encontrándose
en su interior un conjunto de pinturas
rupestres de gran importancia.
Alrededor
de 1.918 se realiza la primera expedición
científica a la Cueva del Agua (Granada),
dirigida por el Abate H. Breuil. Entre 1.914
y 1.929 Jannel y Racovitza, visitan las
cavidades de La Pileta y de los Órganos en
Málaga, y de Las Motillas en Cádiz. A
principios de los años 20 se comienzan los
trabajos de la construcción de la presa de
los Caballeros, junto a la boca
septentrional del Sistema Hundidero Gato, lo
que contribuye a una exploración sistemática
del complejo, dada la gran cantidad de agua
que la cavidad drenaba del pantano.
En
1.950 una expedición conjunta del Grupo de
espeleólogos Granadinos y del GES del Club
Montañés Barcelonés realiza el
levantamiento topográfico de la Cueva del
Agua (Granada).
También en los años 50 se realizan las
primeras exploraciones de la Sima de Raja
Santa en Granada.
A
partir de dicha época se inicia un gran
avance en el campo de las investigaciones
espeleológicas en Andalucía, numerosos
grupos exploran los grades macizos
kársticos, aumentándose considerablemente
el numero de las cavidades conocidas.