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¿QUÉ ES UN TERRENO CALCÁREO?

  El metabolismo de los seres vivos libera CO2. El CO2 (Anhídrido Carbónico), se combina en el mar con las sales  de calcio y magnesio, formando compuestos insolubles; carbonato de calcio y carbonato doble de calcio y magnesio. Estos productos se depositan en el fondo de los mares, mezclados con los esqueletos y las conchas o caparazones de los animales muertos y, a escasa profundidad, con los edificios madrepóricos. Es la sedimentación.

   Los movimientos orogénicos elevan el fondo de los mares, emergen los continentes, la roca se agrieta (diaclasas). Los bancos calcáreos se ven separados por las ensambladuras d estratificación (Fig1).

   Sometidos a enormes presiones,  los terrenos calcáreos se pliegan y agrietan todavía más. Nacen las montañas. La erosión  inicia su tarea destructora. (Fig.2).

   Se llama calcárea a la roca proveniente de la sedimentación de carbonato de calcio, y se conoce por dolomía (o dolomita), a la que proviene de la sedimentación del carbonato doble de calcio y magnesio. 

EL AGUA EXCAVA LAS CAVERNAS EN EL CALCÁREO AGRIETADO

   El agua de lluvia cargada de ácido carbónico se infiltra y penetra por las hendiduras. Las amplia, disolviendo la roca calcárea básica. Es la corrosión (Fig.3).

   El agua circula con más rapidez por las hendiduras ampliadas, su acción se vuelve sobre todo mecánica. Los guijarros arrancados desempeñan un papel abrasivo. El desgaste por rozamiento se añade a la disolución química (Fig. 4).

   Es así como se forman las redes de conductos (o laminadores y galerías accesibles al hombre), que coexisten con los microlaberintos de los sistemas – o redes – de grietas y ranuras.

   Cuando se produce una avenida, seguida de un súbito descenso de caudal, se observan dos fases: primero, el volumen de agua disminuye rápidamente, por la evacuación de los conductos, después, la disminución de caudal se efectúa con más lentitud, porque el nivel es bastante bajo y se realiza la evacuación progresiva de las hendiduras, vertiendo su contenido unas sobre otras.

   En los macizos calcáreos antiguos y poco elevados, se forman extensos sistemas con débiles desniveles.

   Además del mecanismo de excavación ya descrito, se observa una corrosión dentro de la lamina de agua que impregna las capas inferiores de los terrenos calcáreos, sobrepujando un zócalo impermeable. De ese modo pueden formarse inmensas cavernas inundadas. Los ríos subterráneos circulan por ellas bajo presión, a veces a profundidades considerables bajo el nivel de las llanuras aluviales vecinas. (Fig. 5).

   Los ríos excavan su valle. El manto de agua desciende, las galerías antes inundadas, se fosilizan. Se observan grietas dispuestas en pisos, separados por pozos. El agua aflora en el piso inferior. Se abren pórticos en los flancos del ribazo (Fig. 6).

   Los fenómenos de corrosión modelan las paredes de las cavernas; estas aparecen atravesadas por cúpulas de bordes afilados, rocas de silex y fósiles siliceos sobresalen de ellas con relieves agudos, pesadilla de los espeleólogos y de los buceadores de sifones. Las cavidades tienen a menudo una estructura compleja y esponjosa, principalmente en las partes todavía sumergidas. 

LAS CAVERNAS JÓVENES EVOLUCIONAN

    Los estratos se separan de los techos, y se forman salas obstruidas por los escombros siempre erosionados por los ríos, que los eliminan bajo la forma de guijarros, arena o barro (Fig. 7).

    Si el fenómeno prosigue, la bóveda se hunde, entonces se forma una cueva por hundimiento (Fig. 8).

    En las altiplanicies los arroyos encuentran nuevos sitios para ocultarse, cuanto más altos mejor.    Abandonan los valles secos, jalonados de restos fósiles, a veces penetrables. Son las capturas sucesivas de aguas subterráneas (Fig. 9).

   Se observa idéntico fenómeno en las cavernas. En el medio subterráneo el río abandona el sistema de pozos en provecho del sistema situado más arriba (Fig. 10). 

LAS GALERÍAS FÓSILES SE ESTANCAN

   Los constituyentes insolubles de las calizas, son abandonados por el agua que ha disuelto el carbonato de calcio. Son: la arcilla, la arena y determinados minerales (hierro, manganeso, fósforo).

   Los sistemas inferiores son trampas para el aire frío que circula por las galerías fósiles. Las aguas de infiltración se hielan contra las paredes (Fig. 11).

   En algunos macizos calcáreos que contienen pirita (sulfuro de hierro) se forma sulfato de calcio, que será disuelto por el agua de infiltración.

   En una zona más fría, el sulfato de calcio se deposita en forma de agujas y cristales de yeso.

   El agua de infiltración esta naturalmente muy cargada en carbonato de calcio disuelto. En contacto con una atmósfera más cálida, el carbonato se deposita bajo la forma de cristales de calcita edificando maravillosas concreciones.

   Las aguas hundidas en las hendiduras del terreno calcáreo arrastran los elementos de pequeña talla de las capas superficiales; arcilla, arena, restos vegetales que se encuentran algunas veces en acumulaciones considerables bajo tierra (Fig. 12).

   Los hundimientos obstruyen las grandes salas con enormes masas de escombros, a menudo inestables y peligrosas.  

EL CICLO KÁRSTICO

   La vida de una caverna esta terminando. Las salas se hunden, depósitos de arcilla y calcita obstruyen las galerías, Las salidas exteriores desaparecen bajo las masas de escombros y vegetación. Las propias concreciones se resecan o se hunden.

   Bastante después, los ríos volverán a discurrir por la superficie del suelo, en medio de las amplias llanuras que habrán desaparecido las montañas calcáreas y las cavernas.

   El ciclo kárstico habrá durado cerca de un millón de años.

   El ciclo recomenzará cuando un nuevo movimiento orogénico modifique el perfil de los ríos. La llanura gastada se convertirá en altiplanicie, bajo la cual el agua excavará su nuevo camino.

Fig. 13

   La figura muestra un terreno calcáreo cubierto por una

 capa de arena y arcilla. Los ríos cortan poco 

profundamente la superficie.

Fig. 14

   Los ríos alcanzan el calcáreo. Comienza la excavación de cavernas. Se pueden observan numerosos puntos de hundimiento de las aguas.

Fig. 15

   Los valles se han secado. Las aguas circulan bajo tierra, a través de inmensas redes subterráneas o al fondo de vertiginosos cañones. En los flancos del valle se abren las entradas de las cavernas. Las simas de las planicies son accesibles.

Fig. 16

   Finalmente, los ríos sumergidos bajo tierra pierden su carácter torrencial. Poco a poco, van erosionando los macizos calcáreos y eliminando los escombros. Subsisten algunas colinas aisladas. Sus cavernas se estancan o se hunden.   

LAS CONCRECIONES

   El agua que gotea y rezuma desde las bóvedas contiene carbonato de calcio y sedimenta concreciones calcáreas: las estalactitas y restantes colgaduras.

   Al caer al suelo, construye poco a poco las estalagmitas y entarimados estalagmiticos.

   En las pendientes se crean los depósitos de calcita de bordes festoneados:  los gours.

   Las gotas de agua, al caer en una pequeña charca producen las perlas de las cavernas o pisolitas.

   Existen diversos intentos de explicación de cómo crecen las estalactitas excéntricas ó helictitas, pero ninguno de ellos es suficientemente satisfactorio.

   Las estalactitas y estalagmitas se unen en ocasiones formando columnas y pilares.

   Las estalactitas jóvenes están huecas y son muy delgadas, y las conocemos por “macarrones”.  

LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS

¿De donde proceden?

    Las aguas subterráneas son de diversas procedencias: de aguas de lluvia y de infiltración, absorbidas por las grietas del calcáreo; de los torrentes de montaña hundidos; de los ríos de superficie, de la condensación interior de los macizos.

   El agua de infiltración disuelve la roca bajo la superficie. El terreno superficial se hunde en esas cavidades, y se forman embudos de disolución.

   Estos embudos pueden alcanzar amplias proporciones sobre todo si las capas calcáreas son horizontales. Toman el nombre de “dolinas” y jalonan en ocasiones, el recorrido de n río subterráneo.

   Los torrentes montañosos amplían las diaclasas y abren enormes precipicios que se abren verticalmente (Simas).

   Los ríos superficiales discurriendo por un terreno impermeable, encuentran macizos calcáreos en los que se excavan un lecho subterráneo. Los surcos se hallan, pues, situados a menudo en el limite entre un terreno no soluble y un terreno calcáreo.

   Algunos macizos calcáreos son recorridos por ríos subterráneos, cuyo caudal es superior al de las aguas de goteo, de filtración y de flujo. Esta agua es portada por las circulaciones de aire cargado de humedad que se condensa en las paredes frías de las cavernas.  

¿Cómo circulan las aguas subterráneas?

   Las galerías se forman a expensas de las juntas de estratificación o, más raramente de las diaclasas.

   El agua circula por ellas en principio bajo presión, en conductos forzados y más tarde mediante pozos. Y luego, al hundirse la caverna, por desagüe libre.

   Los conductos forzados tienen una sección elíptica, oval o circular, con el eje sobre la junta de estratificación de que proceden. Las aguas que circulan bajo presión buscan un exutorio hacia arriba y excavan amplias salas mediante un movimiento en torbellino ascendente.

   El flujo libre subterráneo es análogo al flujo de superficie: se observan meandros, depósitos de aluvión y cascadas. La forma de las galerías con frecuencia recuerda la de los conductos forzados, de donde provienen.

   Los cursos de agua hipogeos tienen, como los de superficie, sus afluentes. Pero estos afluentes presentan a menudo importantes diferencias de nivel. Una gruta puede absorber distintas vías de agua, que se precipitan a diferentes profundidades.  

¿Cómo abandonan las aguas subterráneas los macizos?

   Llamamos resurgencia al lugar en que las aguas subterráneas abandonan el terreno calcáreo y vuelven al aire libre.

   Pero con frecuencia, una parte importante de esta agua se vierte en un terreno permeable, no calcáreo, sin volver a la luz del día. Entonces hablamos de subdesagüe.

   Denominamos exsurgencia a las salidas de aguas provenientes de una absorción dispersada de aguas superficiales (aguas de infiltración).

   Las únicas resurgencias directamente accesibles son las galerías de desagüe, inclinados hacia el exterior (Fig. 11).

    Las resurgencias más extendidas se conocen por fuentes vauclasianas (Fig. 12).

    Las resurgencias, como los lechos o cauces, se encuentran con frecuencia en los limites del calcáreo y de un terreno impermeable (arcilla, pizarra, margas). El agua choca contra este obstáculo infranqueable que la conduce hasta la superficie (Fig. 13). 

      Las fantasías del calcáreo son innumerables. Una de las más sorprendentes es el fenómeno de las fuentes intermitentes. Un sifón en forma de U invertida inunda un sistema superior. La resurgencia se propaga cuando el nivel alcanza la cota máxima. El sifón se ceba y el desagüe continua hasta que el nivel desciende. Entonces el sifón se retira y del desagüe cesa (Fig,s. 14 y 15).

     El caudal de agua se reanudará cuando el sistema superior vuelva a llenarse nuevamente. Estas fuentes intermitentes presentan, en ocasiones, un ritmo de regularidad cronométrica.

     Algunos macizos calcáreos litorales vierten sus aguas al mar por medio de resurgencias submarinas, a menudo provistas de precipicios abiertos, excavados de abajo a arriba, por la acción de las olas levantadas por los temporales (Fig. 16).

   

Bibliografía:  LA ESPELEOLOGIA 

Autor.            Marc Jasinski

Editorial:       Editorial Hispano Europea (Barcelona-España)

                     1.972

  

 

 

Fig. 1

 

 

Fig. 2

 

 

 

Fig. 3

 

 

Fig. 4

 

 

Fig. 5

 

 

Fig. 6

 

 

Fig. 7

 

 

 

Fig. 8

 

 

Fig. 9

 

 

Fig. 10

 

 

 

Fig. 11

 

 

 

Fig. 12

 

 

Fig. 13

 

 

 

 

Fig. 14

 

 

 

Fig. 15

 

 

Fig. 16